Prostitutas transexuales en la calle prostitutas xix

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En el Código de Hammurabi se hallan apartados que regulan los derechos particulares de las hieródulas. Por su parte, los antiguos historiadores Heródoto y Tucídides documentan la existencia en Babilonia de la obligación para todas las mujeres, al menos una vez en su vida, de acudir al Templo de Ishtar para practicar sexo con un extranjero como muestra de hospitalidad, a cambio de un pago simbólico.

Ejercida tanto por hombres jóvenes como por mujeres de todas las edades, la clientela era mayoritariamente masculina. Las prostitutas griegas pertenecían a distintas categorías, dependiendo de diversos factores relacionados con su trabajo: Las pórnai eran, normalmente, esclavas propiedad de un proxeneta. Este propietario podía ser un ciudadano también un o una meteco , para el que ese negocio constituía una fuente de ingresos como cualquier otra y por el que tenía que pagar un impuesto proporcional a los beneficios que le generaba.

Son frecuentadas por los marinos y los ciudadanos pobres. Las prostitutas independientes trabajaban directamente en la calle. Estas prostitutas son de orígenes diversos: En Atenas, debían estar registradas y pagar un impuesto.

A diferencia de las otras, no ofrecen sólo servicios sexuales y sus prestaciones no son puntuales. Comparables en cierta medida a las geishas japonesas , poseen una educación esmerada y son capaces de tomar parte en las conversaciones entre gentes cultivadas.

La ofrenda a las divinidades en forma de mujeres-prostitutas no alcanzó en Grecia una amplitud comparable a la que existió en el Próximo Oriente antiguo; no obstante, se conocen varios casos. La prostitución en la antigua Roma era símbolo de vergüenza. Los fragmentos de fuentes legales sobre la prostitución son primariamente encontrados en el Cuerpo de Derecho Civil que fue compilado en los primeros años del siglo VI.

La prostituta era un personaje sugestivo en la literatura de la antigua Roma. También se distinguían por usar una toga, que eran ropas usadas típicamente por hombres romanos. Por ende, se ha dicho que la prostituta no era ética para el hombre.

El proxenetismo era el acto de obtener ganancia por las acciones de la prostituta. Esto era mediante el manejo de las mismas, buscando clientes o siendo dueños de un burdel. Estos tipos de asociaciones con la prostitución eran mirados con desdén y estigmatizados por la sociedad romana. La prostitución podía estar confinada en determinados barrios y estar restringida en determinadas fechas, como la Semana Santa.

La erradicación de la prostitución no se concebía posible, dado lo inevitable del pecado, y su papel de mal menor que evitaba que el deseo irrefrenable de los varones fuera en contra del honor de las doncellas y las mujeres respetables y se consideraba que evitaba la homosexualidad. Algunos burdeles eran regentados por los propios municipios, y desde mediados del siglo XIV, estos concejos o asambleas de vecinos regulaban la prostitución arrendando los establecimientos a los padres de la mancebía que controlaban rigurosamente a las prostitutas, que debían ser solteras, con buena salud y someterse regularmente a inspecciones sanitarias y de higiene corporal.

Entre los padres de la mancebía se encontraban caballeros de alto rango que participaban en un negocio muy lucrativo. Mientras tanto, en la América precolombina , las prostitutas del pueblo azteca se clasificaban entre aquellas que se prostituían como parte de un intercambio económico , y las que cumplían una función ritual como acompañantes de los guerreros, con quienes tenían la posibilidad de casarse.

Hacia finales del siglo XV se endureció la visión negativa de la prostitución. La situación era similar en el Imperio Ruso. También existía una red que prostituía a mujeres europeas en India, Sri Lanka , Singapur, China y Japón durante el mismo periodo. En esta convención, algunas naciones declararon reservas respecto a la prostitución.

Los principales teóricos del comunismo se oponían a la prostitución. El término " mujeres de consuelo " se convirtió en un eufemismo para entre A finales del siglo XX emergió el turismo sexual como un aspecto controvertido del turismo occidental y la globalización. Una vez un cliente contacta, el sexo se da en el coche del cliente, en un lugar apartado en la calle o en una habitación alquilada. Los hoteles habituales alquilan habitaciones por horas. En Venezuela son conocidas con el nombre de caminadoras.

Los términos burdel , lupanar , prostíbulo y mancebía designan uno de los tipos de lugar en donde se practica la prostitución. En algunos casos en el establecimiento no hay ninguna relación formal entre la prostituta y el local.

Por costumbre, los clientes van a sabiendas de la alta concentración de prostitutas, y viceversa. En otros casos, el local y la prostituta tienen una relación establecida entre ambos, a cambio de un salario mínimo o de una comisión en las bebidas que le invitan. Ella debe cumplir con un mínimo de normas de la casa, como por ejemplo ir a "trabajar" un mínimo de días a la semana y cumplir con un horario mínimo. En ambos casos la prostituta termina su jornada en cuanto consigue un cliente dispuesto a contratar sus servicios.

Las relaciones sexuales generalmente se realizan en los mismos apartados en los que se practican los masajes, aunque es posible efectuar tratos para llevar el servicio fuera del local. En estos casos, al igual que en los bares, el local recibe una compensación para que el masajista pueda retirarse o se considera como " comisión de servicio ", por los que el local establece una tarifa mayor. En algunas grandes ciudades los burdeles se concentran en los llamados barrios rojos.

Zonas establecidas donde se tolera la prostitución. En este caso, los servicios sexuales pueden darse en el domicilio del cliente o una habitación de hotel, o bien en el domicilio de la escort. Las escort pueden ser independientes o trabajar para una agencia. Los servicios se suelen publicitar en Internet, en publicaciones regionales o guías telefónicas. El turismo sexual consiste en viajar con el fin de tener relaciones sexuales con prostitutas o participar en otras actividades sexuales.

Entre las razones por las que se recurre al turismo sexual se cuentan: Frecuentemente se trata de un fenómeno relacionado con la inmigración ilegal donde las mafias operan para secuestrar y vender a estas personas a otros países para prostituirse.

Esta oficina define, en su generalidad, la trata de personas como la acción de captar, transportar, trasladar, acoger o recibir personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción , al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra con fines de explotación.

La llamada prostitución infantil consiste en la utilización de menores de edad con fines de prostitución. La mayoría de las prostitutas son víctimas de agresiones físicas o violaciones. Las diversas posiciones se agrupan en torno a tres grupos pincipales: El prohibicionismo consiste en perseguir la prostitución en todos sus aspectos.

Considera la prostitución como una actividad inmoral y tanto las prostitutas como los clientes son considerados como criminales. Las posiciones regulacionistas buscan regular la prostitución como una profesión legítima. La defensa del regulacionismo se da desde distintas corrientes de pensamiento liberales , progresistas y feministas.

Desde un punto de vista liberal se puede considerar que prohibir la prostitución supone limitar la libertad individual de prostitutas, proxenetas y clientes. Desde un punto de vista progresista se argumenta que, aunque la prostitución pueda no ser deseable, la prohibición no consigue que la prostitución desaparezca, sino que empuja a las prostitutas a una clandestinidad en la que sus condiciones de vida empeoran.

El abolicionismo considera la prostitución como una forma de violencia contra la mujer que debe ser abolida por completo. Por lo tanto, la prostituta no es vista como una criminal, sino como una víctima de explotación; mientras que los clientes y proxenetas son vistos como explotadores. El modelo nórdico, vigente en Suecia , Noruega e Islandia , es el reference legal actual de esta posición, ya que ilegaliza comprar sexo, pero no venderlo. De forma que se persigue a los clientes para reducir la demanda y no a las prostitutas.

Por regla general, las religiones que rechazan el sexo sin intención reproductiva condenan abiertamente la prostitución, aunque su actitud hacia las prostitutas puede estar sujeta a cambios a lo largo de la historia. Prostitution, sexuality, public policies, science and power. Sin embargo, no es posible deslindar el concepto de la prostitución femenina de la construcción social de los géneros y de las distintas consideraciones de lo que significa ser mujer y ser hombre dentro de nuestra sociedad.

Desde la construcción teórica de la mujer como "víctima" hasta la construcción de la prostitución como un prisma que pone al descubierto el temor de la sociedad por mujeres "fuera de la norma sexual", muchas son las teorías que matizan estas dos interpretaciones antagónicas. Desde mi perspectiva, el punto clave que siembra la polémica y que articula las diferencias entre los enfoques existentes es la significación que se da al cuerpo femenino en general y a su sexualidad en particular.

A través de cuentos morales y de "cuentos" científicos, considero que se puede establecer una construcción del significado del cuerpo femenino y de su sexualidad, y su estrecha relación con la prostitución. Objetivos e hipótesis de trabajo. La construcción de los discursos científicos. Cada uno de los enfoques teóricos en torno a los que se articulan los diferentes pensamientos ideológicos, entre ellos el feminismo, y la legislación de las diferentes administraciones prohibicionista, abolicionista, reglamentarista y laboralista , definen una forma de entender el cuerpo y la sexualidad.

Desde este discurso, el intercambio mercantil de servicios sexuales atenta contra valores éticos: Por tanto, esta actividad ha de ser erradicada por ley, prohibiendo su ejercicio y penalizando a aquellas personas relacionadas con ella, especialmente a las prostitutas. En el contexto europeo, sólo Irlanda actualmente aplica este tipo de medidas legales. Es característico de sociedades tradicionales donde la religión juega un papel social y político importante.

También los sistemas jurídicos de la mayoría de los estados de Estados Unidos tipifican como delito la prostitución castigando a las personas que la ejercen. La figura de la prostituta mala mujer aparece enfrentada a la figura de la mujer virtuosa esposa fiel, madre abnegada. Esto produce un efecto embodiment [Juliano, D.

En nuestra sociedad, cualquier tipo de contestación social por parte de las mujeres es atribuida a excesos de su sexualidad, y por ello el insulto que suele utilizarse para cualquier tipo de descontrol es el de "puta" para las mujeres y el de "hijo de puta" para los hombres. De manera que una conducta puntual o una opción laboral se transforma en un atributo permanente [ibid.: El cuerpo como negocio: Un sector importante de la sociedad exige una regulación comercial de los negocios sexuales por parte del Estado.

En este sentido, los discursos reglamentaristas y laboralistas de la prostitución suponen el reconocimiento de la existencia de dicha actividad. Sin embargo, implican cuestiones diferentes. La reglamentación indica la existencia de excepciones al derecho penal para aquellos sectores de la industria sexual que cumplan ciertas condiciones. En el caso de las trabajadoras del sexo, estos sistemas suelen imponer controles sociales, policiales y sanitarios obligatorios; es decir, puede traducirse en la instauración de controles periódicos y obligatorios por parte de su médico, el ejercicio en zonas de prostitución libre alejadas de los barrios residenciales y el pago de impuestos especiales por ejercer esta actividad.

También supondría fiscalizar los beneficios que generan las actividades económicas de la industria y el comercio del sexo. Normalmente, estos tipos de controles han redundado negativamente en la mujeres, pues han sido vulnerados sus derechos y libertades civiles: Actualmente, países europeos como Bélgica, Austria y Grecia tienen sistemas legales de corte reglamentarista.

Por su parte, el discurso laboralista supone equiparar los derechos laborales de las prostitutas con los derechos de cualquier otra profesión formalmente reconocida, con la misma protección social y jurídica. La prostitución queda enmarcada en su totalidad como una actividad laboral. Como efecto de este tipo de medidas, el negocio existente en torno a la prostitución deja de criminalizarse, lo que no sólo afecta a las trabajadoras, sino también a las terceras personas que median y tienen relación con este comercio.

Estas medidas se aplican en países como Alemania y Holanda. El sociólogo Ignasi Pons [ Frente a la supuesta "falta de libertad" en la elección de la prostitución como un trabajo, defensores y artífices de esta postura denuncian las condiciones de alienación y cosificación que se dan también en otras profesiones, y cuestionan que se cumpla el principio de libre elección no sólo en el mercado del sexo, sino en general en la mayoría de los trabajos actuales en nuestras sociedades.

Para la mayor parte del trabajo no cualificado se parte de los supuestos de que se trabaja por "dinero" y no por satisfacción personal. En general, nadie se plantea que un basurero, un enterrador de muertos o estar interna todos los días y noches conlleven una "realización personal", pero tampoco una "esclavitud personal". Sólo en el caso de la prostitución se descarta, tal y como apunta la antropóloga Dolores Juliano [ En todo mercado laboral se pone en venta la fuerza de trabajo del cuerpo humano, ya sean los genitales o el cerebro.

Ahora bien, hay que reconocer que el estigma aplicado a la comercialización del cuerpo femenino sumado a la sacralización de la sexualidad en Occidente hace que este tipo de trabajo se convierta en algo marginal y excluyente, a diferencia de otros trabajos que integran y se valoran socialmente.

La falta de capital social [Bourdieu, Por un lado, la defensa de regular los derechos y la mejora de las condiciones laborales dentro del sector económico del sexo se apoya en la reivindicación de la libertad de decisión sobre la gestión del propio cuerpo, como un negocio autónomo.

Este sería el discurso que defienden las trabajadoras sexuales como ellas se autodenominan: A partir de los años ochenta, las investigaciones comienzan a tener en cuenta las opiniones de los movimientos de las trabajadoras sexuales que reclaman sus derechos y autonomía para decidir ejercer esta actividad.

Las obras y planteamientos feministas de Gail Petherson [], Raquel Osborne [] o Carla Corso [] se basan en las voces de las propias prostitutas. En la lista de reivindicaciones elaborada en el Primer Congreso Mundial de Putas, las prostitutas reclamaban la regulación comercial en vez de criminal de los negocios sexuales y el esfuerzo de las leyes ordinarias contra el uso de la fuerza, el fraude, la violencia y el maltrato a niños tanto en contextos de prostitución como en cualesquier otros [Petherson, Las verdaderas protagonistas organizadas en asociaciones de trabajadoras sexuales salen a la palestra para hacer oír su voz y su propio discurso en defensa de sus intereses [Corso, Entre el orgullo del propio oficio y la propuesta de un mundo donde el sexo no se ponga ya a la venta, las prostitutas italianas también francesas, belgas e inglesas han constituido unos puntos de referencia internacional para intercambiar información y experiencias, elaborar técnicas de defensa y reclamar nuevas leyes [Corso, Pere Negre i Rigol recoge también testimonios de prostitutas del barrio chino de Barcelona.

Para Lin [] existen tres indicadores de estatus fundamentales: Si atendemos por indicador político al proceso de toma de decisiones autónoma, de "elegir" en cierta manera como trabajadoras subalternas, tampoco en este punto distaría de otra actividad laboral.

La utilización del cuerpo y la sexualidad marcan una frontera simbólica que divide a hombres y mujeres: Ellos quedan "limpios" "ensuciando" a ellas.

Aunque existe una negación general de la sexualidad tanto para el hombre como para la mujer, nuestra sociedad permite la transgresión de estas normas sólo para hombres, ya que su valoración social no depende de su conducta sexual ser promiscuo confiere prestigio. Sin embargo, la valoración social de la mujer sigue siendo a través de su sexualidad. Las prostitutas reclaman el cese del hostigamiento legal de las medidas abolicionistas, ya que desde su punto de vista son estas leyes llamadas antiproxenetas las que atentan contra ellas mismas, su negocio y amigos.

El logro de la ciudadanía en nuestras sociedades de mercado abierto, basado en el sistema monetario, se encuentra esetrechamente ligado por no decir que depende a nuestra inserción al mercado de trabajo que, a través de la obtención del salario, nos permite la integración social en una posición y situación social determinadas. En este contexto, el uso del propio cuerpo supone el medio para conseguir un salario o una nómina si se reconoce como un trabajo y la posibilidad de llevar una vida digna como cualquier trabajador potenciando así su capacidad como actor social.

En este sentido me parece relevante retomar la postura de la Organización Internacional del Trabajo, que: Es decir, remite el poder a las instancias sanitarias, algo que no ocurre en otras recomendaciones laborales.

Hasta ahora sólo hemos incidido en uno de los actores que participan en el fenómeno de la prostitución: Sin embargo se suele olvidar que el trabajo sexual implica la existencia de otros actores sin los que esta actividad sería imposible: Hablar de trabajadora sexual implica hablar de clientes. Hablar de prostitutas implica hablar de prostituidores , los intermediarios proxenetas, chulos y la industria del sexo.

Y también es imposible obviar a la sociedad en general: La construcción en el imaginario social de la mujer prostituta difiere significativamente de la construcción simbólica del hombre "prostituto" o "gigoló". Mientras que la mujer prostituta sufre un alto estigma en el ejercicio de su actividad laboral, su "cliente" queda obviado incluso "olvidado" a nivel simbólico dentro de la comunidad y sus medios de control policiales y de presión social al hombre se le atribuyen necesidades sexuales que la mujer no tiene o no debe tener.

Sin duda sería una interesante investigación. Son escasos los estudios que presentan el punto de vista de empresarios del comercio del sexo, como ANELA Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne , que aboga por la adopción de medidas reglamentaristas por parte del Estado español. Uno de estos estudios ha sido realizado por el antropólogo José Luis Solana Ruiz, recogiendo las opiniones y posturas de dichos empresarios ante la prostitución.

A grandes rasgos, ANELA se muestra partidaria de prohibir la actividad de la prostitución callejera bajo el lema de mayor higiene o garantías de seguridad adecuadas. Protesta ante las actuaciones legales y policiales en sus negocios y defiende el derecho a ejercer libremente su actividad económica como empresarios. Declaran que no tienen relación laboral con las mujeres que ejercen la prostitución, su actuación se limita a "poner la 'infraestructura para el sexo en libertad entre adultos' ".

Lo que parece evidente, en mi opinión, es que si ponen tanto interés en la reglamentación es porque el negocio debe ser muy lucrativo para ellos.

Frente a esto, recientes investigaciones [Oso Casas, ; Pons i Antoni, ; Medeiros, ; Otegui, ; Solana Ruiz, ; Navarro, ] han indicado los aspectos que las trabajadoras sexuales señalan como positivos en el trabajo de calle: Obviamente, todo polo positivo tiene un polo negativo.

Las trabajadoras sexuales refieren como inconvenientes de trabajar en la calle: Ciertamente estos inconvenientes existen y hay que poner los medios para amortiguar sus consecuencias. De hecho una legalización supondría una mejora de estas condiciones.

Pero hay que tener cuidado al interpretar las peticiones de ANELA, pues, en mi interpretación, su interés no se centra en mejorar las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, sino en defender sus intereses empresariales, alegando cuestiones de salud para lo que son simplemente cuestiones económicas y de poder.

En este caso, salud y poder se convierten en un matrimonio perfecto al que los científicos sociales comprometidos hemos de cuestionar. Bajo este paradigma legalicionista el país europeo que se suele tomar como ejemplo es Holanda.

Sin embargo, las medidas que legalizan el ejercicio de la prostitución son de reciente aprobación, por lo que no existen valoraciones definitivas todavía.

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Muchas de las calles del centro estaban ocupadas por estas casas de citas. Es en este punto cuando aparece la siniestra figura del chulo, personaje señero de los bajos fondos madrileños. Un vistazo a los nombres de los registros dan idea de que aquellas mujeres no se inscribían con sus nombres reales sino con los de guerra: La Minuto, La Cacharrito, muchas Floras, Palmiras, Raquel… Junto a estos aparecía la edad y los resultados de los reconocimientos médicos se habían de someter a dos cada semana.

En caso de enfermedad se las mandaba a la sala de venéreas del Hospital de San Juan de Dios. Darse de alta como prostituta reconocida era sencillo si se contaba con 25 años.. En España, a diferencia de otros países, no existió al frente un movimiento feminista fuerte, aunque sí algunos nombres señalados como el de Concepción Arenal.

Tiempos de estraperlo, miseria y casas de citas. Después de la contienda muchas fueron las mujeres de las clases trabajadoras que enviudaron y se vieron obligadas a prostituirse. A partir de esta fecha el destino de las prostitutas era el de que se las rapara la cabeza y se las confinara en celda. Los burdeles legales cerraron y aparecieron subterfugios como las barras americanas o las queridas con pisito para las nacientes clases acomodadas.

El debate entre la reglamentación y el abolicionismo sigue tan vivo como en los dos siglos anteriores entre las distintas corrientes del movimiento feminista. Las peleas entre prostitutas en la calle Ballesta, grabadas por vecinos hartos de sufrirlas 3 Comentarios Cone el 22 noviembre a las Creo que las chicas o chicos pueden ejercer la prostitución si ellos son los que los deciden y no un tercero.

Muy interesante el artículo. Muchas gracias por acercarnos una realidad tan cercana en el barrio. Como bien transmite el artículo no es una situación nueva sino que siempre ha estado ahí. Vender sexo en Madrid: Una prostituta en la calle del Desengaño L.

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Vistas Leer Editar Ver historial. Las prostitutas reclaman el cese del hostigamiento legal de las medidas abolicionistas, ya que desde su punto de vista son estas leyes llamadas antiproxenetas las que atentan contra ellas mismas, su negocio y amigos. Anónimo 27 NovSi kiero. Sisters and Workers in the Middle Ages. University of Chicago Press. En general, nadie se plantea que un basurero, un enterrador de muertos o estar interna todos los días y noches conlleven una "realización personal", pero tampoco una "esclavitud personal". Universidad Autónoma de Madrid. Prostitución es siempre equivalente a esclavitud sexual.

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A lo largo de la historia ha existido una gran cantidad de términos tanto para referirse a la prostitución como a las personas que la practican, a los clientes, a los lugares y a las actividades relacionadas. Para este discurso, la prostitución es siempre una forma de esclavitud sexual. Lo que es funcional para el sistema es precisamente la estigmatización, que aísla y debilita al colectivo de las trabajadoras sexuales, impidiéndoles manifestarse e imponer sus problemas y reivindicaciones [Juliano, La veda ha quedado abierta. Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona. prostitutas transexuales en la calle prostitutas xix

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